
Ante la negligencia de los minutos en el enorme reloj plateado de la entrada he olvidado la cuenta del enorme lapso que he aguardado. Para distraerme durante el plantón he tratado de entretenerme con algunos ejercicios, en unos vaciaba mi mente sólo para volver a llenarla instantes después; cuando me cansaba de eso jugueteaba con un lápiz entre mis dedos, hasta logré afilar su punta con mis cortas uñas.
Horas y horas y mi tren sigue sin pasar, en ocasiones no puedo evitar dejarme invadir por el terror al imaginarme que no pase y me deje aquí... –No, no, qué sería de mí si eso ocurriera, conozco bien este lugar, pero en un rato más se quedará completamente desierto cuando todo el mundo se haya ido. Con desesperación nuevamente volteo a las vías con la esperanza de divisar algo o por lo menos escuchar algún débil sonido que me indique que mi tren está por llegar. ¡¿Y si todos se van y me quedo aquí solo esperando?! ¡¿Y si comienzan a apagar las luces y me tengo que quedar completamente a oscuras?! Es una posibilidad, pero mientras eso sucede tengo que mantener la esperanza de que mi tren pronto llegará...